El hotel se construyó en los años treinta y se restauró por completo en 1992. Goza de una ubicación céntrica, a escasos minutos a pie de la plaza de Wenceslao, de la plaza de la ciudad vieja y del famoso Camino Real. Por ello, y por sus excelentes conexiones de transporte público, resulta el punto de partida ideal para explorar los muchos lugares de interés cultural y la vida cotidiana de la capital checa. En las inmediaciones del hotel encontrará buenos restaurantes y bares locales.