Antigua masía restaurada, éste es un hotel coqueto con señas de identidad propias y mucho encanto, situado en la Bahía de Roses, en la Costa Brava. A 2,2 km de la playa y 15 km de Figueres. Fácil acceso por autopista desde los aeropuertos de Girona y Barcelona. Entre sus instalaciones se incluyen una piscina exterior, un parking cerrado con circuito de seguridad, minigolf de 8 hoyos, billar y futbolín. Durante el verano hay un servicio de tren gratuito desde la entrada del hotel que lleva a la playa, y programa de espectáculos. Son múltiples las actividades culturales, deportivas y lúdicas que ofrece la región. Obligada es la visita al Teatro-Museo Dalí en Figueres o su casa museo en Cadaqués.